Ver a través de otros ojos: El reflejo

Esta nota surge de reflexiones a raíz del capítulo “La imagen como reflejo” del libro Leer imágenes de Alberto Manguel.

El sentido de la vista es nuestro primer medio para percibir la realidad. A la imagen se le da un gran peso para saber si algo es fidedigno. Por eso el popular dicho “hasta no ver no creer”. Las imágenes se usan constantemente para legitimar o incitar a diversas actividades, ya ni hablar de la publicidad o la manipulación de la verdad en los medios de información. El hombre ha querido abstraer y manipular los objetos a su alrededor para intentar comprender la realidad y para entenderse a sí mismo.

Por una parte está el espejo, que por mucho tiempo se consideraba como un objeto místico: quien poseyera uno podía ser un vidente, así podía tener un momento de introspección profunda para conocerse a si mismo , ver más allá de los rasgos. Se dice que el filósofo griego Sócrates regalaba un espejo a sus discípulos para que los bellos lucharan por ser honorables mientras que los feos como él se esforzaran por ser sabios. Había quien rechazaba estos, como Platón pues mostraban ilusiones que carecían de cualidades tangibles, por lo tanto falsas. Por otro lado, también están los vicios ligados a los espejos, como la vanidad, ¿cuántas personas no gozan de apreciarse a si mismos en el espejo, al construir y admirar su belleza? Pero todo exceso puede ser fatal, como el arriesgar la integridad física y emocional al buscar un ideal de belleza. Recordemos el mito de Narciso que al quedar perplejo y enamorarse de su propio reflejo en el agua, en un descuido murió ahogado.

Por otra parte están las artes visuales. El artista plasma su visión del mundo, utiliza diversas técnicas y, gracias a su nivel de maestría, puede crear imágenes estéticas, convincentes y/o que transmitan un mensaje trascendente que supera la experiencia sensible del momento. De ninguna manera la creación artística es un acto egoísta o emancipado de la sociedad, el arte es producto de un contexto histórico-social. Aunque sea inconscientemente, el artista plasma la ideología y la sensibilidad de su época, muestra los ámbitos de interés social cómo el gusto o las valoraciones de belleza. 

Tiempo atrás, antes de la invención de la fotografía en el siglo XIX, la pintura y otras disciplinas eran los medios para preservar un momento o dar un mensaje. El retrato era el medio perfecto de la legitimación. La imagen se utilizaba no solo como intento de plasmar la realidad tal cual, sino como medio para dirigir la percepción del espectador. Un ejemplo es el mosaico de La casa del fauno en Pompeya. Un mural en mosaico de la batalla de Isos, en la cual Alejandro magno acabó con Darío III. En él, Alejandro está sereno, valiente, seguro de si mismo; un líder nato para la batalla . Mientras que el rey persa tiembla de terror, tratará de huir ante un adversario superior (al menos es lo que quiere demostrar este mural). La victoria de Alejandro fue cierta, pero se reivindica con esta pieza artística. Este fue el fin con el que fue realizada.

Batalla de Issos Mural descubierto en Pompeya que muestra a Alejandro Magno dominando a Dario III

Batalla de Issos
Mural descubierto en Pompeya que muestra a Alejandro Magno dominando a Dario III

Por una parte esta la visión y el discurso que da el artista, pero al observar una obra de arte nosotros no actuamos como simples receptores. Observamos la obra y damos además la carga de nuestra lectura: nuestros conocimientos, emociones y vivencias marcan nuestra lectura de la obra. De una manera nos reflejamos y podemos identificarnos con la escena frente a nosotros. Tenemos nuestra propia visión al tiempo de que vemos lo que otros ojos vieron.

“Confluencia entre dos historias, una en estado objetivado la que desarrolla a través de su obra el artista y otra en estado incorporado la que despliega el receptor frente a la obra de arte, conduce develar que si una obra de arte nos gusta, nos descubrimos a nosotros mismos, lo que uno tenía que decir y no sabía” (Pereyra y Pinto, 2011, p. 4). 

“El arte como expresión del mundo interior del artista y la percepción como espacio donde se expresa también el mundo interior del receptor llevan a concebir la obra como la profunda expresión del mundo inconsciente del artista”(ibid. p. 5).

Lourdes Grobet, Textil Fotográfico, 1984. Plata sobre gelatina e hilo crochet, 20 x 20cm. (Objetos) Tomado de Oscar en fotos

Lourdes Grobet, Textil Fotográfico, 1984. Plata sobre gelatina e hilo crochet, 20 x 20cm. (Objetos) 

 

Lourdes Grobet, Blue Demon visitando la exposición "La Filomena", 1996 Tomado de Oscar en fotos

Lourdes Grobet, Blue Demon visitando la exposición “La Filomena”, 1996 

El retrato tiene un poder inmenso como reflejo. No sólo es entre el artista y el espectador, sino además está la persona retratada. Una persona que puede mirarnos fijamente. Nosotros podemos sentir esa mirada. Vemos a la persona que vio al artista. Nuestros ojos se posan sobre los ojos que a la vez se posaron sobre los del artista. Puede aplicar el dicho popular “los ojos son las ventanas del alma”. Incluso esto aplica para los autorretratos, pues es un término originado en el siglo XIX y se consideraba que artista y retratado eran siempre entidades separadas. Por ejemplo, si Rembrandt se retrataba, este era un “retrato de Rembrandt ejecutado por él mismo” (Manguel, 2002, p. 214). El retrato podía ser un acto de introspección o representación de una máscara.

Rembrandt van Ryn, El pintor boquiabierto, 1630. Aguafuerte Tomado de Arte linio

Rembrandt van Ryn, El pintor boquiabierto, 1630. Aguafuerte 

Dayana Cuellar, Autorretrato, 2014

Dayana Cuellar, Autorretrato, 2014

Gerardo Dr Atl Murillo, Nahui Ollin, 1922 Tomado de La jornada

Gerardo Dr Atl Murillo, Nahui Ollin, 1922 

La imagen es un poderoso recurso del cual en estos tiempos puede parecer que se caer en su abuso por la inmensa publicidad a a que estamos sometidos. Pueden cambiar las concepciones estéticas y valores de belleza, pero muchos siguen persiguiendo esas ilusiones: admirar y querer ser como alguien más, un medio documental de momentos memorables. Las imágenes que guardamos y creamos hablan mucho de nuestra personalidad. Seguimos tomando fotografías de nuestros seres queridos y de nuestra persona. Se siguen creando esos reflejos y seguirán artistas haciendo retratos.

BIBLIOGRAFÍA:

MANGUEL, Alberto, Leer imágenes: Una historia privada del arte. España, Alianza editorial, 2002
PEREYRA, Alicia Esther y Silvia Elida Pinto, “Hacia una mirada científica del arte como proceso y producto social”, en Revista Iberoamericana de Educación OEI-CAEU.  Marzo, 2011, núm. 55/2 p.15.

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