Fábulas de Esopo: Ilustraciones de Francisco Toledo

El reciente trabajo del artista visual oaxaqueño Francisco Toledo surge en forma de sueño: el sueño de compartir literatura. El editor Juan Pascoe encontró el año pasado una edición de 1849 de las Fábulas de Esopo, y entonces le surgió la idea de realizar un proyecto en conjunto con el artista oaxaqueño para ilustrar y difundir estas pequeñas historias que buscan compartir sabiduría y dar una moraleja. La ambición es hacer una edición que salga a la venta, para financiar así una posterior que será regalada a niños zapotecas.

La exposición, después de estar en Puebla y Aguascalientes, fue inaugurada el 26 de marzo pasado en el Museo Nacional de la Estampa, en la Ciudad de México, y consiste en mostrar la producción de huecograbado más reciente del artista, la cual consta de ilustraciones y dibujos que ilustran las fábulas.

Hacer 78 estampas para la ilustración es una tarea un tanto difícil. La punta seca y el aguafuerte son técnicas aplicadas en el huecograbado (grabado sobre metal). Se requiere mucha paciencia y una desarrollada habilidad de dibujo para obtener buenos resultados, además de que el artista está expuesto a solventes y ácidos que pueden ser peligrosos. A lo largo de 2013 y 2014, Toledo ha trabajado las estampas necesarias que ilustran las fábulas. Sólo hace uso de la tinta negra, pero de ninguna manera permanecen limitadas las obras. Como referentes icónicos de estos trabajos, utiliza mucho las lineas, los contornos, ashurados, la saturación de lineas, algunos planos y acabados de técnicas aguadas muy similares a manchas de tinta china. Puede parecer que el dibujo de Toledo es “básico”, pues no hace volúmenes y simplifica las figuras, pero al observar con atención, muchos de sus dibujos son bastante expresivos, perfectamente cumplen su función de ilustrar y de compartir una visión de la historia en cuestión. Puede decirse que imitan de alguna manera el cómo pudo haberlas dibujado un niño. Con sólo el contraste de blanco y negro, abre esa pequeña ventana para apreciar su interpretación.

La exposición de los grabados se complementa bien al mostrar al público las placas previamente trabajadas, en las que nos podemos ver reflejados y observar los relieves y los surcos del trabajo del artista que hacen posible la impresión. Claro que no podían faltar algunas de las fábulas que inspiraron a los trabajos. Se pueden leer algunas de las cortas historias para después posar los ojos sobre la impresión. Se complementa de buena manera el discurso y la obra, así se entiende perfectamente lo que se quiso plasmar. Además, la exposición no es demasiado larga, lo que la hace disfrutable, pues hay veces en la que las exposiciones muy largas pueden volverse tediosas. La museografía, a cargo de Patricia Álvarez Avendaño, parece tener una buena solución.

Comparto con ustedes dos fábulas, es muy probable que hayan escuchado de éstas en diferentes interpretaciones y presentaciones (de alguna manera han ayudado a formar la cultura colectiva).

El león y el ratón

Dormía tranquilamente un león, cuando un ratón comenzó a juguetear cerca de su cuerpo. Despertó el león y rápidamente atrapó al ratón; y a punto de ser devorado, le pidió éste que le perdonara, prometiéndole pagarle cumplidamente llegando el momento oportuno. El león echó a reír y lo dejó marchar. Pocos días después unos cazadores apresaron al rey de la selva y le ataron con una cuerda a un frondoso árbol. Pasó por ahí el ratoncillo, quién al oír los lamentos del león, corrió al lugar y royó la cuerda, dejándolo libre. -Días atrás -le dijo-, te burlaste de mi pensando que nada podía hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos.

Nunca desprecies las promesas de los pequeños honestos. Cuando llegue el momento las cumplirán.

Francisco Toledo, El León y el ratón, 2013.

Francisco Toledo, El León y el ratón, 2013.

La gata convertida en mujer

Tanto quería una gata muy bella cierto joven, que pidió a Venus la convertiese en mujer, y accediendo la diosa la transformó en una hermosa y elegante doncella. Casase con ella el mancebo, y queriendo Venus probar si habiendo cambiado su forma le habían cambiado también, cómo era de suponer, sus costumbres, hizo que apareciese un ratón delante de la novia, que tan pronto como lo vio en medio de la sala, se olvidó de su nueva figura y se lanzó detrás de él para cogerle. Indignada, la diosa volvió a la transformada gata a su forma primitiva.

 Aunque se mude de condición y de estado, siempre se conservan las costumbres primitivas.

Francisco Toledo, La Gata convertida en mujer, 2013

Francisco Toledo, La Gata convertida en mujer, 2013

La exposición puede apreciarse hasta el 15 de Junio de 2014 en, como he mencionado antes, el Museo Nacional de la Estampa (Hidalgo 39, Plaza de la Santa Veracruz, Centro Histórico), cerca de metrobús Hidalgo (linea 4) y el metro Bellas Artes (línea 2), en horario de martes a domingo de 10:00 a 18:00 horas. Admisión general, $11 pesos, entrada libre a estudiantes, maestros, INAPAM y público en general los días domingos.

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Un comentario en “Fábulas de Esopo: Ilustraciones de Francisco Toledo

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