#PosEstáCabrón: Dos problemas del Metro

El Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México (STC Metro) es vital para la vida cotidiana de los habitantes y visitantes de la capital del país. Miles de personas lo utilizan diario para transportarse a través de la ciudad, para ir al trabajo o ir a su escuela. Tan sólo de octubre a diciembre de 2013 la afluencia de toda la red fue de 435 440 201 viajes, según estadísticas oficiales. Este transporte es parte de la cultura chilanga, es un medio que se utiliza para diversas expresiones populares, en él se implementan diferentes programas sociales y es aprovechada para la difusión tanto científica como artística.

Esta reciente administración de gobierno, tanto federal como local, ha desatado polémica, descontento, cuestionamiento y movilizaciones sociales. En el caso de la gestión de Miguel Ángel Mancera, ha sido bastante agitada y complicada. Es cuestionada por ser un tanto autoritaria, y la red de transporte STC Metro dirigida por Joel Ortega tampoco se salva. El servicio del STC Metro ha sido un servicio que, en lo general, podría definirse como satisfactorio, eficaz pero rozando en mediocre. Era considerado de los más baratos del mundo, gracias al subsidio del gobierno, y en general limpio, si se le compara con servicios de transporte en otras ciudades como Nueva York o Paris. Lo que es cierto es que no es perfecto y tiene deficiencias con las cuales muchos usuarios han aprendido a lidiar. Nunca faltaban los retrasos de los vagones o goteras en ciertas estaciones, por ejemplo.

Ahora, desde diciembre de 2013 surgió un gran problema con el cual la mayoría de los usuarios no están de acuerdo y fue el aumento de $2 pesos a la tarifa (dejándola en $5). De cinco en cinco aumenta el gasto, y es preocupante para mucha gente que de por si ya se las ve negras para sacar el gasto de la quincena. Muchas promesas, una campaña publicitaria y una encuesta express en la que “la mayoría de los usuarios estaban completamente de acuerdo”. Mucha gente afirma que nunca vieron a los famosos encuestadores pero aún así se aplico el aumento. ¿Cuando se han interesado los gobernantes por lo que piensa el pueblo? fue una pregunta que a la vez es frase que muestra resignación ante las políticas implementadas.

Dos grandes promesas eran mejorar el servicio para hacerlo más ágil y eficaz, la otra eliminar a los vagoneros que son vendedores que recorren de vagón en vagón vendiendo piratería y artículos varios, como dulces, pañuelos, juguetes, etc., a precios bajos. Estos no son personas que llegan por voluntad propia a vender, son agrupaciones y gremios (hay jefes que deciden quien vende tal producto y al cual se tiene que pagar una cuota, al igual que pagan sobornos a trabajadores del Metro en diferentes niveles para poder trabajar). Este es el modelo general, en el cual hay de todo: gente que ve en este medio una forma para subsistir o como un jugoso negocio esperando una gran parte. Estos vagoneros son causa de muchas quejas, como el entorpecimiento del servicio, uso de volumen altísimo en bocinas que llevan dentro de mochilas para venta de música pirata e incluso violencia física y verbal en contra de gente que se atreve a reclamarles algo. Hay que aclarar que así como hay vendedores groseros, soeces y prepotentes, los hay amables y cordiales, que trabajan para poder vivir de alguna manera ante la difícil situación económica del país.

Aquí entra mi comentario:

1. El ambulantaje y la venta ilegal es un gran problema que se dejó crecer en las ciudades de México. Se han implementado medidas como conceder pequeños puestos regularizados para venta de alimentos, pero los vagoneros son parte de la vida diaria del Metro, han hecho caso omiso a medidas que de manera débil han querido frenar esta actividad. Ahora, con la administración de Joel Ortega y Miguel Ángel Mancera, ante la presión producto del aumento de tarifa, se busca sacar a estos vendedores como se pueda. Se han añadido miembros de la Policía Bancaria e Industrial para detenerlos y sacarlos, mostrar publicidad que incite a no comprarles y dar apoyos económicos a estas organizaciones para que generen otros proyectos productivos. Vendedores se quejan y, cómo pueden, siguen vendiendo a escondidas de los miembros de la policía.

El gobierno quiere dar mensualmente a cada persona un monto de $2,018 pesos. Afirman vendedores que es una cantidad insuficiente para subsistir y que el gobierno los está presionando, pues si no aceptan ni esa cantidad obtendrán. Las autoridades quieren seguir con una campaña publicitaria que muestre los grandes resultados ante la nueva tarifa. Los usuarios claramente no son tontos, y diario se observa cómo vagoneros sigilosamente continúan sus actividades.

Me parece esta medida como populista, entendiendo por esto las políticas que aparentemente apoyan a la población, pero en realidad son mal planeadas, con pocos o nulos resultados. En México se encuentran muchas trabas para iniciar un negocio propio (en mi campo que es la cultura y las artes es muy difícil encontrar apoyos para grandes proyectos que den óptimos resultados). Es claro que un problema que se dejó crecer tanto no puede eliminarse por la fuerza o de tajo, pero el dar apoyo a vendedores ambulantes, que aunque vean en el comercio informal un medio para sobrevivir no deja de ser una actividad ilegal, es sólo una medida paliativa y perfectamente cuestionable. . Las personas que cuentan con su pequeña o mediana empresa tiene que pagar impuestos y enfrentarse a trámites burocráticos, mientras a estos vendedores se les otorgará apoyos para que dejen el comercio informal. Esta parece no ser una solución para regularizarlos. Muestro como ejemplo el caso que se dio hace unos años, en el que se intentó quitar de Eje Central Lázaro Cárdenas, en las cercanías del Centro Histórico, a cientos de vendedores ambulantes. Se les otorgó un espacio en plazas comerciales construidas en edificios rescatados por el gobierno local. ¿Qué pasó? Los vendedores, al no generar ganancias como antes por no estar sobre la vía pública, tomaron de nuevo la banqueta para aprovechar su lugar en las plazas comerciales como bodegas de almacenamiento de mercancías para sus puestos. Muchas agrupaciones de vendedores afirman que pase lo que pase, no dejarán su fuente de ingresos. Una medida que puede ser efectiva es muy simple: no comprar su mercancía.

2. El cierre de la mitad de la Linea 12 (la linea dorada, La línea del bIcentenario [que se inauguró dos años después de lo estimado]). Con tan sólo 16 meses de operación tuvo que suspender el servicio desde la estación Tláhuac hasta Atlalilco. Desde el lunes 10 de Marzo, Joel Ortega anunció esta medida ante el mal estado de la parte elevada que recorre la avenida Tlahuac. Para evitar una tragedia se inicia el mantenimiento mayor, que durará 6 meses. Para los usuarios de esta linea se brinda servicio gratuito de RTP (camión) en la ruta cerrada. Mucha gente sufre el tránsito a vuelta de rueda, el incremento de la demanda de camiones y el retraso en el transporte. Tramos que con la linea 12 se hacían en 30 minutos aproximadamente, ahora se pueden hacer en 2 horas.

Parece una constante el inaugurar obras cuando aún no son terminadas en su totalidad y han sido construidas con materiales de baja calidad (no es exagerado pensar que hubo desvío de recursos y corrupción para vivir del erario a costa del pueblo). Algunos ejemplos de esta tendencia necia del gobierno son la remodelación de la Biblioteca México José Vasconcelos (La ciudad de los libros) o la Cineteca Nacional, obras inconclusas que operan desde el fin de la pasada administración federal.

¿Cómo es posible que ante el peligro de descarrilamiento o choque dejaran que funcionara este servicio? A poco más de un año de inaugurada, esta obra que beneficiaba a mucha gente no hace más que demostrar la ineptitud y la mala gestión de obras públicas.

Es muy difícil para la opinión pública conocer toda la información mostrada por los medios oficiales. Hay notas que muestran parte de la aparente corrupción, y hay muchas especulaciones. Muchas cosas salen a la luz mucho tiempo después, pero se pueden dar teorías que no parecen ser ilógicas. Por ejemplo, hay un rumor fuerte que explica que el alza a la tarifa del Metro fue para financiar el mantenimiento a la Línea 12. Mientras que medios cuestionan a las autoridades correspondientes y los usuarios demuestran su indignación, decepción y furia ante uno de los pocos medios de contacto como lo son las redes sociales, las autoridades afirman que hacen lo posible para brindar el mejor servicio y, ante las críticas, sólo hacen caso omiso.

Para complementar esta entrada recomiendo leer los siguientes artículos y estar atentos ante nueva información que surja.

GÓMEZ Flores, Laura, “‘Hasta tener una opción viable’, vagoneros se quedarán en el metro“, en La Jornada.
LASTRI, Xanath, “CRÓNICA | ‘Le venimos ofreciendo el artículo de moda, de novedad…’; vagoneros se aferran al Metro del DF“, en Sin Embargo.
ALARCÓN López, Juan Carlos, “Vagoneros encapuchados advirtieron que no saldrán del metro“, en Noticias MVS.
MARTINEZ Huerta, David, “El PAN pide que Ebrard y Ortega comparezcan por fallas en la L12 del Metro; ‘no tengo miedo a declarar’: Marcelo“, en Sin Embargo.
FERNANDEZ Vega, Carlos,México SA“, en La Jornada.
GOMEZ Flores, Laura, “Hay 47 puntos rojos en toda la red; urge rehabilitación en al menos seis líneas“, en La Jornada.
ROMERO, Gabriela, Laura Gómez y Alejandro Cruz, “Detecta la ASF desvíos en Línea Dorada por casi $7 mil millones“, en La Jornada.

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Un comentario en “#PosEstáCabrón: Dos problemas del Metro

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