Instalación y Libro de Artista en la ENAP

El jueves 6 de marzo se inauguró la exposición de las piezas seleccionadas de la Primera Bienal de Arte y Diseño de la UNAM en la Academia de San Carlos y la Escuela Nacional de Artes Plásticas-Xochimilco simultáneamente. Hablaré un poco de la exposición temporal en las galerías Luis Nishizawa y Antonio Ramírez del plantel ENAP Xochimilco.

En agosto de 2013 se lanzó la convocatoria abierta para participar en esta bienal. Se optó por dos medios alternativos: la instalación y el libro de artista (se aclaró que para ediciones posteriores se abrirán categorías para pintura, escultura, gráfica, etc). Desde la publicación de la convocatoria se demuestra la intención de motivar nuevas maneras para la producción artística. Los medios alternativos han sido poco asimilados en nuestro país. En los últimos años han crecido propuestas de este tipo en diferentes museos y galerías mexicanas (ni hablar de Zona MACO). Esta es una oportunidad más para el análisis y la apreciación de medios cuya validez como arte es cuestionada por muchos, es un paso más para romper esa concepción en general de que el arte es sólo escultura y la pintura de caballete. Además, incita a la reflexión y a la discusión del arduo debate sobre qué podemos considerar arte.

Por un lado, la instalación aprovecha objetos descontextualizados de su uso cotidiano y aprovecha la multidisciplinariedad. El entorno también juega un papel importante, y a veces también la interacción del espectador con  los objetos. El espectador tiene una relación con la obra: a veces observa, a veces participa, a veces sólo usa la mirada, a veces puede explotar los demás sentidos. Espectador y obra están en un mismo plano espacial y temporal.

Por su parte, el libro de artista aprovecha las cualidades de la encuadernación o diferentes formas de colectar pequeños soportes para apreciar la obra. No es rígida como un bastidor. La temporalidad es importante pues uno puede avanzar, retroceder o detenerse a su gusto. Utiliza diferentes técnicas que se unen y se pueden leer pero con más vigor que un libro que contiene sólo letras.

El 6 de marzo a las 7:00 pm se inauguró la exposición en los dos recintos que la albergan. En la ENAP-Xochimilco había poca gente. Estaban presentes pocos miembros del personal académico y administrativo. Había pocos alumnos al principio, pero poco a poco fuero llegando más, no sé si por la curiosidad de la ver gente en la galería (la cual que rara vez tiene muchos visitantes) o o más bien fue por la tentadora mesa de bocadillos. La gala principal estaba en la Academia de San Carlos, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. En Xochimilco, en una televisión  se veía la transmisión a través de internet la inauguración y premiación de la bienal. Había leves fallos técnicos, pero con breves palabras de un administrativo se declararon abiertas al público las galerías. En la ENAP hay mucha confrontación con el arte contemporáneo, a pesar de contar con talleres y propuestas similares, hay quien defiende a capa y espada el arte clásico, o por  lo menos la pintura de caballete. También hay que mencionar que estas expresiones no son en general bien vistas por los alumnos de diseño.

Es vigente el debate por tratar de entender este tipo de expresiones pues hay quienes se acercan curiosos y aprecian este tipo de obras, también hay muchos que se acercan y toman fotografías. pero también están los que muestran un no rotundo y no piensan cambiar de opinión. “¿Esto es arte?” es una pregunta que se escuchará muchos años más y para la que nunca existirá una respuesta concreta y universal. Pero son nuevas expresiones, exploraciones, al fin y al cabo; son nuevas propuestas, unas que dejan un más claro mensaje, mientras que otras serán cuestionadas una y otra vez. Es perfectamente válido. Es una buena idea por parte de la UNAM fomentar este tipo de exhibiciones para desarrollar medios en México que aún son muy difíciles de asimilar.

Aún así, hay problemas, principalmente de comunicación. Hay obras que parecen hablar por si mismas, no necesitan un intérprete o un guía, sólo necesitan un espectador. Pero muchas de estas obras pueden parecer triviales o banales, pueden tener aspecto de elucubraciones. Como leí en un comentario del libro de visitas: “[…] no hay un puente que vincule al artista con el espectador”. Mientras uno tenga más conocimiento sobre la teoría del arte contemporáneo o a la mano un texto de apoyo, se podrá tener una mejor lectura de la obra. Se puede ampliar la perspectiva. En el caso de esta exposición, sólo se cuenta con la ficha técnica de cada pieza, entonces mucha gente no puede comprender a fondo la obra y se fomenta el rechazo a este tipo de propuestas. Otro problema es que los libros de artistas son inaccesibles. La idea es que uno pueda leerlos u hojearlos, pero, al estar es una vitrina, se tiene una visión muy limitada de la obra. Esto se hace para mantenerlas en buen estado pues muchas veces son piezas únicas.

Estos son los problemas más frecuentes en este tipo de exposiciones. Son grandes problemas que dificultan la apreciación de este tipo de obras. Es un buen paso haber organizado esta bienal, pero aún hay  deficiencias a las que se enfrenta. Poco a poco se quiere cambiar la idea de que estas propuestas son sólo producto del ocio. Tampoco se tiene que caer en la prepotencia por parte de los artistas al tachar a los espectadores de ignorantes. Nuevos caminos se han abierto para seguir explorando las posibilidades del arte. El debate sobre el arte objetual y su validez sigue abierto.

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