Arte vs Diseño

A lo largo de casi tres años como estudiante de Artes Visuales en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM, he aprendido y visto muchas cosas. Es cierto que una persona al iniciar sus estudios universitarios adquiere una nueva visión del mundo. La percepción cambia y el estudiante aprende a ver más allá de lo superficial, a partir del campo del conocimiento humano que estudia (sobretodo si este le apasiona). Un tema interesante en esta y otras carreras similares es la confrontación que se genera entre artistas y diseñadores.

En la ENAP se imparten dos carreras: Artes Visuales y Diseño y Comunicación Visual. A lo largo de los cursos se aprenden diversos temas de la teoría (hay que aprender qué es lo que estamos haciendo y por qué). Lamentablemente muchos compañeros desertan de ambas carreras ya que “no es lo que querían”, o se escuchan frases como “no está tan fácil”, esperando huir de la disciplina que esperaban no encontrar. Los que deciden continuar sus estudios aprenden muchas cosas dentro del quehacer gráfico y la importancia de éste en la sociedad. Lo primero es desarrollar la habilidad para el dibujo y aprender diferentes ramas de la teoría e historia del arte. Junto con esto, se instruye y discute un tema que genera confrontación, lo que hace que alumnos de la misma institución se distancien: las diferencias entre arte y diseño.

Un libro básico que habla de este tema es Introducción a la teoría de los diseños de Juan Acha, en donde dice que el arte va dirigido a la razón, a ser analizado, a la observación, a ser algo más trascendental; mientras que el diseño va dirigido a lo sensorial, a ser inmediato, digerible, a generar un impacto visual (o sea, a llamar la atención). Esta es una diferenciación simple y puede ser ampliada, pero es un criterio útil para definir qué es arte y qué es diseño (no está de más decir que no hay una definición concreta de qué es el arte).

Las diferentes actividades y expresiones humanas son un reflejo del sistema económico imperante. Este es de los elementos que define la ideología de una sociedad y por ende influye en las actividades de los individuos. Nosotros nos encontramos en un sistema capitalista neoliberal, y, ya sea por poco o por mucho, éste se hace notar, aún cuando el objetivo sea criticarlo. Principalmente influye en la concepción, apreciación, el uso y cómo funciona el mercado del arte y diseño. La corriente general dentro de las artes visuales es el arte posmoderno (también llamado arte contemporáneo), el cual es el resultado de muchos procesos y propuestas que, desde finales del siglo XIX y pasando por las vanguardias del siglo XX, han querido criticar la concepción del arte, la institucionalización de éste dentro de los museos y galerías, y proponen que muchas cosas pueden ser arte además de la pintura o escultura, postulando que lo más importante no es la calidad técnica, sino los conceptos e ideas. No quiere decir que todo el arte contemporáneo sea así, y es común ver que obras que aparentemente puede hacer cualquier ocioso se vendan en millones de dólares. Es por esto que se cree, en general, que el arte contemporáneo no vale la pena y que cualquier cosa puede ser arte porque lo hizo un artista o está en un museo/galería. Por su parte, el diseño está en todas partes (y no sólo en lo visual). En él podemos incluir a la arquitectura, el urbanismo y el diseño industrial. En un mundo en el cual el consumismo es imperante y las empresas buscan generar ganancias con técnicas más efectivas que les permitan producir mejores productos a menor costo, el diseño tiene que generar productos que llamen la atención, que gusten y sean atractivos, que en un vistazo  digan todo. Somos bombardeados diariamente con publicidad a través de todos los medios de comunicación. El diseño busca la funcionalidad, esto a la vez propicia que la gente deje de observar y algunas personas dejen de sorprenderse ante obras de arte o ante carteles bien diseñados.

Juan Acha aclara que arte y diseño no tienen que estar peleados de ninguna manera, puesto que el arte puede ser diseño y el diseño puede ser artístico. Pero debemos entender que no son lo mismo. La carga intelectual es diferente dentro de ambas carreras, a pesar de compartir materias y estudios (como historia de el arte o semiótica). Dentro de la ENAP, los mismos profesores aclaran lo anterior, pero hay veces que se fomenta la separación. Por ejemplo, se escucha seguido en los talleres de pintura “tu trabajo es muy ilustrativo, tienes que hacerlo más pictórico, no estás haciendo un cartel”. A pesar de esto, hay quien lo hace no para demeritar a diseñadores, sino para fomentar la experimentación y el trabajo más arduo en los alumnos. Lamentablemente, en esta y otras instituciones hay gente que se siente superior ante los compañeros de otras carreras. En ambas hay estudiantes que no bajan de pendejos a los de otras carreras. Dentro de diseño, hay profesores que enseñan que las artes visuales, plásticas y disciplinas similares “ya están muertas”, y que no tienen sentido alguno continuar enseñándolas. Así mismo hay artistas que especulan que diseño es sólo hacer publicidad o manipular fotografías en photoshop. Es frecuente ver en la ENAP que estén separados por áreas los alumnos de ambas carreras. Es muy raro ver pasar por los talleres de pintura a compañeros de diseño, al menos que tengan clase de dibujo. Otra cosa que cabe mencionar es que en nuestra escuela se brinda más apoyo a diseño que a artes, por ejemplo: es más frecuente ver seminarios, eventos o conferencias organizadas por y para diseñadores (no quiere decir que los demás no puedan participar).

Muchos de estos pensamientos son erróneos, pues se trata de carreras similares que van hacia el mismo rumbo. A ambas les atañe lo gráfico y lo visual, pero van por caminos paralelos. Por ser de una carrera no quiere decir que no puedas hacer obras o trabajos dentro de otra; el arte puede ser diseño y el diseño puede ser artístico. Para empezar, no pudo haber existido el diseño sin el arte. Un ejemplo es el pintor Henri de Toulouse Lautrec el cual hizo cuadros e ilustraciones para hacer carteles en el siglo XIX. Esto es parte de los inicios del diseño.

Lautrec_jane_avril_at_the_jardin_de_paris_(poster)_1893

Henri de Toulouse Lautrec, Jane Avril en el Jardín de París, 1893

En México hubo un caso similar: Ernesto García Cabral fue un magnífico dibujante del siglo XX que estudió en la Academia de San Carlos (hoy ENAP) y que hizo muchos dibujos e ilustraciones para carteles y portadas de revistas.

Ernesto García Cabral, sin título, 1927 Portada de Revista de Revistas, 7 de Agosto de 1927

Ernesto García Cabral, sin título, 1927
Portada de Revista de Revistas del 7 de Agosto de 1927

Ambas carreras no son enemigas, no son polos opuestos. Alumnos, profesores y profesionales, en vez de separarse deben de buscar complementarse. No es la misma visión ni formación la de un diseñador o un artista, pero pueden perfectamente retroalimentarse para ambos alcanzar óptimos resultados y apreciar trabajos de diferentes colegas.

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